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Gatos

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Aquí no hay gato encerrado Este gato no es un gato con los pies de trapo, Ni con los ojos al revés, Ni un tigre de bolsillo para dandy acariciar Ni una pantera de sensualidad ennegrecida; Menos el eterno Sísifo con los roedores, Ni el sincopado del barrio latino. Quisiera fuera el sonriente inglés, O el innominado de Eliot, Pero no: este lindo gato es tan solo el chulo que se salvó de un tajo Y me rateó, rateó, ¿rateó? oh paradoja, mi desayuno y mi calma.

Los pies, PAULINA KLEEN

Entonces sus pies comenzaron a llorar. No dejaban de bailar aún, pero se notaban ansiosos. Querían bañarse, anhelaban el mundo de la enorme bañera salada al saborear sus lágrimas. Marcela abrió los ojos, tenia la lengua seca. Se dirigió al jardín y abrió la manguera. Miró el agua,no lo pensó. Mojada de pies a cabeza, su desnudez se convertía en una gallina desplumada. El vecino la registró con frialdad y lástima. Sus redondas nalgas la llevaron de nuevo a la casa, a la cama. Olvidó su sed. Ahora sus pies gritaban. Optó por ponerse calzoncillos y salió para beber agua de la manguera. Estaba a punto de concluir su relación con sus pies, cuando al volver, se percató de que estos ya estaban dormidos.

Saga de la Dama Esquiva

Algunas notas sobre la DAMA ESQUIVA en la poesía de los Siglos de Oro Un tópico muy recurrente en la literatura de los Siglos de Oro Españoles es el de la dama esquiva o bella dama sin piedad, aunque no es exclusivo de España, es un tópico de la literatura occidental y tiene sus orígenes en la poesía de las cortes provenzales, que recoge las ideas platónicas sobre el amor. En la poesía de las cortes provenzales se exaltó a la mujer, se la idealizó: la belleza de la mujer es un don de Natura, una especie de delegada de la divinidad; al mismo tiempo, la belleza es una escala hacia la comunión con un principio creador, con la esencia, y el amor a la mujer bella es una de las vías para la elevación espiritual, que conduce a esa unión con las esencias o con el mundo, también creado por Amor. Pero la belleza del cuerpo, casa del alma, exige una concordancia con la belleza del alma, de naturaleza esencial. Son idealizadas la dos bellezas, aunque con diverso grado a través del tiempo. En cualq...